jueves, 3 de diciembre de 2009

Lección de lengua (II)

No sé si esto se puede convertir en una sección mensual o incluso un blog paralelo pero, es que son tantas las anécdotas que pueden surgir hoy en día en una clase de lengua de la ESO que uno no tiene más remedio que contarlas.

El otro día estaba yo tan pichi explicando en clase de segundo de ESO cuando una alumna me pidió permiso para buscar una palabra en el diccionario. Al oírlo se me cayó la tiza a los pies. "Por supuesto que puedes, para uno que quiere buscar en el ciccionario algo..." Y la alumna se fue al armario del fondo donde se amontonan diversos libros de consulta aletargados y llenos de polvo. Yo mientras seguí con mi explicación, pero poco a poco me empecé a sentir incómodo al ver que la muchacha, pasado un minuto, seguía pasando hojas con una cara cada vez más extrañada. Al final tuve que cortar la explicación y preguntar qué demonios seguía haciendo en aquel rincón. Ella, con gesto desesperado y voz ñoña me dijo: "Jo, profe, es que llevo un rato buscando y no entiendo este diccionario..." Y mientras yo miraba atónito al libro que me mostraba le dije: "No me extraña, lo estás buscando en una Biblia..."

2 comentarios:

Tucuman 846 dijo...

Quizá no estaba del todo equivocada, pues la Biblia es el libro de los libros...

Paciencia, maestro, paciencia...

Miguel Ángel dijo...

Madre...

Bueno, al menos le ha servido para saber qué es un diccionario ;)